21 de Abril de 2025 - Boletín Nro.510
"La Resurrección un Modelo de Liderazgo Transformador"...
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
La Resurrección de Jesús no solo marcó un evento espiritual sin precedentes, sino que representa, en su más pura esencia, un modelo de reinvención, propósito y poder trascendente. En un mundo corporativo sediento de inspiración real, este acontecimiento sagrado nos habla de un liderazgo que trasciende la derrota, que resurge de la adversidad y que se levanta con una visión renovada para transformar vidas.
Jesús, aún siendo el Hijo de Dios, pasó por el rechazo, el juicio injusto, el dolor, la soledad… y la muerte. Pero no fue el fin. Su resurrección nos enseña que la caída no es definitiva para quienes lideran con propósito. Que el silencio del fracaso puede ser el preludio de una nueva narrativa. En el coaching moderno, esto se traduce en la resignificación del error, la resiliencia y la reconexión con el propósito más profundo del ser
Para los líderes organizacionales, la Resurrección nos recuerda que el verdadero poder no está en el cargo, sino en la capacidad de inspirar vida en los demás. Que liderar no es dominar, es servir. Que influir no es imponer, es empoderar. La tumba vacía nos habla de posibilidad, de esperanza, de que lo que parecía muerto en una organización —la motivación, la confianza, el compromiso, la fe en el equipo— puede volver a levantarse si hay liderazgo con sentido.
En gerencia, la Resurrección nos inspira a romper paradigmas, desafiar estructuras que ya no sirven y asumir el riesgo de renovar desde las cenizas. El gerente de hoy no puede conformarse con administrar recursos; debe ser un agente de cambio, alguien capaz de enfrentar sus propias "cruces" internas y externas para liderar con autenticidad y coraje. En el mundo del coaching, este evento nos recuerda el valor del acompañamiento profundo, de creer en lo que aún no se ve, de ayudar al otro a "resucitar su potencial" cuando ya se siente vencido o desorientado. El coach, como Jesús, guía desde el amor, con preguntas que despiertan, con fe en la luz del otro.
Hoy más que nunca, necesitamos líderes que lideren con espíritu, que comprendan que sin propósito no hay dirección, y que sin Dios, el poder es frágil. Que entiendan que la cima no se alcanza solo con estrategias, sino con fe, verdad y coherencia. Líderes que no teman morir a sus viejos egos, para resucitar con una visión renovada, al servicio del bien mayor.
La resurrección también nos recuerda que los verdaderos líderes no temen a la transformación, incluso cuando esta implique morir a viejas formas de hacer las cosas. En el coaching, esto se traduce en desaprender hábitos nocivos, creencias limitantes o esquemas obsoletos que impiden el crecimiento individual o colectivo. Así como Jesús resucitó dejando atrás su cuerpo mortal para elevarse a una nueva dimensión de existencia, el líder actual debe atreverse a trascender su zona de confort para conectar con nuevas realidades, necesidades y formas de guiar a los suyos. Este tipo de renovación exige valentía espiritual, inteligencia emocional y una visión clara, basada en valores profundos.
Además, no podemos olvidar que la resurrección fue un acto visible, público y poderoso. Así también debe ser el liderazgo de hoy: visible en su ejemplo, público en su impacto y poderoso en su capacidad de inspirar. No basta con tener buenas intenciones; el líder necesita encarnar sus principios, dejarse ver en la acción coherente, y guiar con propósito firme a aquellos que lo siguen. En un mundo sediento de esperanza, el liderazgo que renace desde el amor, el servicio y la fe se convierte en una luz transformadora en medio de tanta incertidumbre. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.