28 de Julio de 2025 - Boletín Nro.524
"La Intensidad, una fuente clave de diagnóstico real..."
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
En muchos contextos organizacionales, se etiqueta de “intenso” a aquel líder de área que se involucra profundamente con la gestión, que no se conforma con lo superficial y que insiste (a veces con vehemencia) en señalar lo que no está funcionando. Se le mira con recelo por incomodar, por ir más allá de lo evidente, por desafiar la zona de confort de otros. Sin embargo, detrás de ese aparente exceso, suele esconderse uno de los activos más valiosos de la organización: un líder comprometido con el propósito, con los resultados y con la mejora continua.
Desde la visión del coaching, este tipo de líder de área representa el espejo que muchas veces no queremos mirar. Su intensidad no proviene del ego, sino de una percepción profunda de la realidad organizacional. Observa, escucha, conversa y detecta lo que otros prefieren ignorar. Su lenguaje puede parecer directo o impaciente, pero es la urgencia de quien ve el potencial de la empresa y teme que se pierda en la inercia o en la mediocridad. El coaching invita a resignificar esa intensidad como pasión transformadora, como una llamada de atención a la conciencia colectiva de la organización.
Desde la gerencia, estos líderes de área son fundamentales. Son los que están en el terreno, los que conviven con los procesos, los equipos y los desafíos operativos del día a día. Son quienes detectan desviaciones, talentos ocultos, necesidades insatisfechas y oportunidades no exploradas. Ignorar sus observaciones es perder una fuente clave de diagnóstico real. Desestimarlos es ceder terreno a la desconexión entre lo que se piensa en las oficinas de dirección y lo que se vive en el corazón de la empresa.
El liderazgo efectivo no teme a la intensidad: la escucha, la canaliza y la transforma en soluciones. El verdadero líder entiende que un equipo no necesita solo manos que ejecuten, sino voces que piensen, cuestionen y propongan. Los líderes con características de “intensos” no son un problema; son señales de que algo necesita atención. Son portadores de alertas, de estrategias valiosas, de mejoras urgentes. Silenciarlos o minimizar su acción por cualquier motivo u excusa, o peor aún por temor al cambio, es un error que puede costar muy caro a la cultura organizacional.
Además, es importante diferenciar la crítica constructiva del chisme destructivo. La intensidad de líder de área no se basa en la manipulación ni en la intriga, sino en el sentido de urgencia que demanda tomar decisiones que muchas veces se posponen bajo cualquier pretexto. La organización debe cultivar un entorno donde se valore la autenticidad, la participación y el coraje de decir lo que se necesita decir, aunque no sea popular. Porque ahí está el verdadero liderazgo.
Cuando un líder de área levanta su voz, no lo hace solo por él, lo hace por la visión que comparte con la organización, por los equipos que lo rodean y por los resultados que todos esperan. Esa energía es vital, y si se canaliza bien, puede ser la fuerza que impulse grandes transformaciones.
A los CEO solo puedo decirles, escuchen a ese líder intenso que convive en su organización; no porque grite más, sino porque siente más. Su pasión no es ruido, es señal de vida, de compromiso y de visión. La organización que sabe distinguir entre el murmullo estéril y la voz que construye, es una organización que está preparada para crecer. No temas a la incomodidad que generan los líderes con ideas firmes; témele más al silencio cómodo que apaga la innovación. Por eso, tal como decía el Nro.1 de la Televisión venezolana Renny Ottolina “la realidad muchas veces será desagradable precisamente por eso, porque es la realidad” Hoy es el momento de escuchar, actuar y transformar. Porque liderar es también atreverse a cambiar cuando la verdad toca la puerta con fuerza. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.