15 de Septiembre de 2025 - Boletín Nro.530
¿Qué hacer cuando no se puede Hacer? El Desafío del Liderazgo Intermedio.
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En toda organización existen líderes más allá del CEO. Son líderes de área, de equipos, de proyectos, que viven el día a día de la gestión, que sienten en carne propia lo que ocurre en la cultura organizacional, que escuchan las inquietudes del personal y perciben los riesgos que pueden comprometer el futuro de la empresa. Son líderes que observan con claridad lo que se debe cambiar, que incluso saben cómo hacerlo, pero que no tienen la última palabra en las decisiones estratégicas.
El Rol del Coaching: Influir sin Imponer. El coaching enseña que el verdadero poder del líder no está en la autoridad, sino en la capacidad de inspirar, de abrir espacios de conversación y de sembrar conciencia. Un líder intermedio que no tiene la decisión final puede convertirse en facilitador de reflexiones, en catalizador de preguntas que lleven al órgano decisor a considerar alternativas. No se trata de enfrentarse, sino de persuadir con propósito, de construir confianza mostrando datos, evidencias y sobre todo coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. El coach organizacional sabe que cada conversación bien llevada puede mover estructuras invisibles que parecían inamovibles.
La Gerencia: Actuar desde la Responsabilidad Local. Desde la visión gerencial, no todo depende de la gran decisión de la cúpula. Cada líder, en su nivel de acción, puede gestionar su entorno inmediato con excelencia. Aun cuando no se logre un cambio global inmediato, un gerente puede blindar su equipo con procesos claros, cultura de transparencia, controles efectivos y prácticas de trabajo que reflejen la integridad que desea para toda la organización. Estas pequeñas acciones no solo protegen el área bajo su cargo, sino que sirven como modelo de gestión para el resto de la empresa, enviando un mensaje silencioso pero poderoso: las cosas se pueden hacer diferente.
El Liderazgo: Influir desde el Ejemplo. El liderazgo auténtico brilla incluso cuando las manos parecen atadas. El líder que actúa con valentía, que mantiene la ética, que protege a su gente y que no se deja arrastrar por la inercia, se convierte en una referencia natural. Aunque no tenga la última palabra en la junta directiva, su coherencia, su fuerza y su compromiso con la verdad hacen que otros lo sigan. La historia demuestra que muchas transformaciones comenzaron con líderes que no ocupaban la cúspide, pero que fueron capaces de encender una llama de conciencia que al final resultó imposible de ignorar.
¿Qué hacer cuando no se puede hacer? La respuesta es clara. Se puede sembrar conciencia, influir con datos, construir equipos sólidos, elevar propuestas con respeto, documentar con rigor, crear cultura desde lo local y mantenerse firme en los valores. Tal vez la decisión final no esté en tus manos, pero la integridad de tu liderazgo sí lo está. La inacción no es opción; porque cada silencio cómplice abre la puerta a que la organización siga perdiendo credibilidad, productividad y sentido de propósito. Cuando parece que no hay nada por hacer, en realidad es cuando más se debe actuar, aunque sea desde la pequeña semilla que germina en un rincón de la organización. El líder intermedio que se atreve a ser coherente, que se atreve a incomodar con la verdad y que protege con pasión lo que está bajo su cuidado, se convierte en la voz que resuena más allá de las paredes de su oficina.
La pregunta no es si tienes o no el poder formal, sino si tienes el coraje de ejercer la influencia que ya posees. Si decides no callar, no rendirte y no dejar que el barco se hunda en silencio. Hoy es tiempo de convertirte en el líder que inspira a la acción aun cuando el poder de decisión no te pertenezca. Porque al final, la grandeza del liderazgo no se mide por el título que llevas, sino por la huella que estas dispuesto a dejar. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.