02 de Junio de 2025 - Boletín Nro.516
"Cuando dejas de Escuchar"...
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
En toda organización, la confianza y la coherencia son pilares esenciales para sostener una gestión efectiva. Sin embargo, uno de los errores más silenciosos y peligrosos ocurre cuando los máximos líderes, sean estos llamados Presidentes, Directores o Gerentes comienzan a ignorar las voces que, desde la experiencia, la lealtad y la visión compartida, les advierten sobre desvíos, errores o decisiones que deben corregirse. En lugar de abrir el oído y el corazón, se cierran a los consejos de sus asesores más cercanos, generando desconcierto, desánimo e incluso frustración en quienes han apostado todo por el éxito colectivo.
Desde el coaching, esto representa una fractura en la relación más poderosa que puede tener un líder: la relación consigo mismo y con su verdad interna. Escuchar no es un acto de debilidad, es una demostración de madurez emocional. Negarse a escuchar al otro, sobre todo a aquellos que están alineados con nuestra visión, es negarse a evolucionar. El ego mal manejado se convierte en un muro que impide el aprendizaje, y por tanto, la transformación. En el marco de la gerencia, esta conducta puede tener consecuencias devastadoras. Los datos se presentan, los informes se entregan, los errores se evidencian, y sin embargo, no pasa nada. No se toman decisiones, no se hacen ajustes, no se actúa. Esta inmovilidad crea un clima de incertidumbre que desgasta la motivación del equipo, disminuye la credibilidad del líder y debilita la agilidad de la organización. Un buen gerente actúa con base en hechos, pero sobre todo, con capacidad de escucha activa y reflexión oportuna.
Ahora bien, desde el liderazgo, callar al entorno es cortar la conexión con la realidad. El líder que no escucha, pierde autoridad. El que no reconoce los aportes de su equipo, pierde respaldo. Y el que no responde con acciones claras, pierde el respeto. Liderar es tener el coraje de revisar nuestras decisiones a la luz de otras miradas y ajustar el rumbo si es necesario. Escuchar no es ceder el poder, es fortalecerlo. Escuchar no es dudar, es tomar decisiones con más claridad. Un verdadero líder sabe que, aunque la última palabra le pertenece, las mejores decisiones nacen de un corazón abierto y una mente receptiva. Recuerda, “donde no hay dirección sabia, el pueblo (la empresa) caerá, más en la multitud de consejeros hay seguridad.” (Proverbios 11:14)
Además, un líder que no escucha, gradualmente se aísla. Pierde contacto con la dinámica real de su organización, empieza a confiar solo en su percepción y se convierte en el epicentro de decisiones erráticas. Este aislamiento no solo afecta la rentabilidad del negocio, sino también la salud emocional de los equipos, quienes sienten que sus voces no son valiosas ni tomadas en cuenta. Ahora bien, desde el coaching organizacional, es vital acompañar al líder a redescubrir el valor de la humildad, del diálogo, de la apertura para confrontar la verdad sin miedo. Un asesor no está para aplaudir decisiones, sino para sumar visión y evitar naufragios. Cuando se honra ese rol, el liderazgo se potencia, las decisiones se enriquecen y el equipo se fortalece.
Una empresa que prospera es aquella donde la escucha es un valor corporativo. Donde el diálogo no solo se permite, sino que se fomenta. Donde el líder, por más alta que sea su posición, sigue siendo un aprendiz dispuesto a crecer con su entorno. La evolución empresarial empieza por la evolución de sus líderes. Hoy más que nunca, se requiere valentía no solo para dirigir, sino para aceptar que no se sabe todo. El ego desconectado es enemigo del progreso. Pero el líder que sabe escuchar, corregir y volver a intentarlo, se convierte en ejemplo y motor de transformación para toda su organización.
Escuchar es liderazgo en acción. Es construir desde la verdad y avanzar con sentido. Que cada CEO, Presidente, Director y Gerente recuerde: El camino más corto hacia el fracaso es dejar de escuchar a quienes más desean verte triunfar. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.