domingo, 8 de junio de 2025

 09 de Junio de 2025 - Boletín Nro.517

"El Arte de Ver desde la Barrera"...

"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"


Existen momentos en que el silencio no es cobardía, es sabiduría. En el mundo organizacional, no todo se resuelve hablando o reaccionando de inmediato. El verdadero liderazgo sabe discernir cuándo actuar y cuándo esperar. Porque a veces, el acto más estratégico no es intervenir, sino observar desde la barrera y dejar que el tiempo y los hechos hablen por sí mismos.

Desde el coaching, se entiende que cada acción o inacción tiene un propósito. El coach acompaña sin invadir, escucha sin interrumpir, y orienta sin imponer. Así también debe actuar el líder: Reconociendo cuándo el entorno no está listo para recibir verdades, y cuándo es mejor sembrar en silencio antes de cosechar en acción. Callar también es una forma de intervenir, de cuidar el proceso, de evitar fracturas innecesarias y permitir que la conciencia emerja por sí sola.

Desde la gerencia, esta postura es igualmente estratégica. No se trata de indiferencia, sino de inteligencia emocional. No todo puede resolverse con una orden o una reunión urgente. Algunos conflictos necesitan espacio para que los protagonistas se revelen por sí solos, para que las consecuencias se manifiesten sin forzar juicios. La madurez de un gerente también se mide en su capacidad de pausa, de no entrar en el juego de quienes buscan agitar las aguas por interés o ego.

El liderazgo auténtico sabe que no siempre es el protagonista del momento. Que, a veces, retirarse unos pasos permite ver el panorama completo. Callar no es renunciar a la verdad, es darle tiempo para que madure. Ver desde la barrera no es desentenderse, es estar atento desde una mirada más elevada, más consciente, más estratégica.

También es un acto de profunda confianza. Confianza en que los principios sólidos prevalecerán, en que los valores sembrados darán frutos, en que la verdad, aunque tarde, siempre llega. Quien lidera desde la paciencia, lidera desde la fe en su gente, en los procesos y en los principios que lo sostienen. 
Ahora bien, pon atención: Callar no debe confundirse con complicidad ni con resignación. El silencio del líder debe ser activo, observador, formativo. Es un silencio que reflexiona, que evalúa y que prepara. Porque llegará el momento en que hablará, y su voz tendrá el peso de quien no habla por impulso, sino con sabiduría.

Los verdaderos líderes no reaccionan, responden. No imponen, inspiran. Y, sobre todo, saben que a veces el mayor gesto de poder es el autocontrol. En un mundo saturado de ruido, el silencio estratégico puede ser la herramienta más poderosa. Y cuando llegue el momento de actuar, ese líder que supo esperar sabrá exactamente qué decir, cómo decirlo y cuándo hacerlo. Porque su silencio no fue vacío: fue reflexión, fue análisis, fue preparación.
Recuerda: el mar calmo no forma capitanes. Y en medio de la tormenta, el buen líder sabe cuándo remar... y cuándo anclar.

El verdadero liderazgo no siempre grita ni reacciona; a veces, el acto más sabio y poderoso es observar en silencio, confiando en que la verdad encontrará su camino y que el tiempo revelará lo que la prisa oculta.

Así que si hoy decides ver los toros desde la barrera, hazlo con ojos de líder, con mente de estratega y con corazón de servidor. Y cuando llegue el momento de entrar al ruedo, lo harás con la certeza de quien supo esperar para actuar con contundencia, claridad y propósito. Tenlo Presente.

Carlos Omar Delgado C.

@liderazgoentudia

Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.