10 de Noviembre de 2025 - Boletín Nro.538
"Ver para Creer o Creer para Ver..."
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
Para quienes entendemos un poco sobre el quehacer gerencial, nada nos resulta tan frustrante como ver a una organización que se estanca mientras las decisiones claves no llegan. Se percibe la falta de dirección, se sienten los retrasos, se observa el deterioro interno… y aun así, quienes poseen la autoridad para transformar la realidad parecen no advertir la urgencia. La transición de una estructura improductiva hacia una empresa verdaderamente productiva se hace cada vez más lejana, más abstracta, más difusa. No es fácil sostenerse en ese escenario. Sin embargo, incluso en medio de la espera, hay una verdad que no podemos olvidar: más que ver para creer, debemos creer para ver. Pero la fe en la organización no puede convertirse en autoengaño, ni la paciencia en resignación. Surge entonces una pregunta inevitable: ¿hasta cuándo esperar? ¿Hasta cuándo confiar? ¿Hasta dónde es prudente hundirse en una espera que empieza a consumir energía, motivación y visión?
Desde la perspectiva del Coaching, este es un llamado a revisar la postura interna del liderazgo ejercido. La espera pasiva desgasta, mata la creatividad y opaca la iniciativa. La espera estratégica, en cambio, mantiene viva la esperanza mientras impulsa acciones que sí dependen de nosotros. El coaching invita a distinguir entre lo que podemos influir y lo que no, entre lo que debemos aceptar y lo que estamos obligados a desafiar. En la práctica, esto significa asumir un rol más activo en la comunicación con los niveles directivos, elevar con claridad diagnósticos, propuestas y alertas, y ejercer una influencia basada en argumentos, datos y coherencia. El líder que espera con conciencia no se paraliza: se prepara, se fortalece, se dispone. Y aun cuando la decisión final no está en sus manos, su postura transforma el ambiente, abre grietas de cambio y moviliza a quienes todavía conservan visión.
Desde la Gerencia, la respuesta requiere objetividad. La improductividad no aparece de la noche a la mañana: se construye por omisiones, por falta de decisiones, por prioridades mal definidas y por un liderazgo silencioso cuando más se necesita contundencia. El gerente consciente analiza con rigor: ¿la alta dirección realmente no ve lo que ocurre o no quiere verlo? ¿Existe miedo a actuar, desconocimiento, intereses cruzados o simplemente una desconexión con la realidad operativa? Cuando el gerente reconoce la raíz, puede ajustar la estrategia para influir. Si la cúpula es receptiva, se debe intensificar la comunicación con pruebas concretas del malestar institucional. Si no lo es, entonces es momento de diseñar acciones que generen bienestar y productividad desde los espacios que sí están bajo su control.
Y es aquí donde entra la visión del Liderazgo. Un verdadero líder no se hunde en la espera: la trasciende. La transforma en energía para movilizar a quienes lo rodean. Liderar en tiempos de parálisis es un acto de valentía emocional: significa sostener al equipo cuando la dirección no lo sostiene, mantener la claridad cuando arriba hay confusión, encender pequeñas luces cuando el entorno parece oscuro. El líder debe decidir si su presencia allí suma o se está convirtiendo en cómplice involuntario de la decadencia. Persistir, sí, pero no a costa de la esencia. Esperar, sí, pero no al punto de quedar atrapado en un ciclo que destruye la visión.
Quien dirige, quien gerencia y quien decide, debe recordar que el tiempo no espera por ningún líder ni por ninguna organización. La ausencia de decisiones también es una decisión, y muchas veces la más costosa. A quienes hoy tienen en sus manos la posibilidad de transformar, este es un llamado urgente: despierten, actúen, definan el rumbo, tomen decisiones que devuelvan vida y dignidad a la organización. Y a quienes luchan desde dentro, recuerden: su voz tiene poder, su visión tiene valor y su compromiso puede ser la chispa que despierte lo que parece dormido. Persistan con inteligencia, actúen con valentía… y nunca permitan que la espera les robe la capacidad de transformar. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.