domingo, 9 de noviembre de 2014


El Guía…

Expresa el Diccionario de la Real Academia Española que al Guía se le define como “aquel que dirige o encamina”, como también en otras referencias lo definen como “la persona que guía y conduce a otros por el camino que ha de seguir”, dada la relevancia que implica el actuar bajo el termino señalado parece mentira que en muchos casos esta palabra aplicada a los seres humanos pasara inadvertida, como escondida y enmarañada en virtud que no tiene sonidos rimbombantes, o ha sido aplicada a trabajos subalternos que le restan nivel, no suena a prestigio ni mucho menos a grandeza, son simplemente cuatro letras y nada más.

Sin embargo, date cuenta mi estimado Líder, Director o Gerente que cuando te encuentras perdido necesitas un Guía, cuando necesitas la palabra amiga necesitas al Guía que te infunda Sabiduría, cuando pierdes la perspectiva en tus relaciones humanas y profesionales necesitas de la orientación carismática de ese Guía que te saque del atolladero y te ayude a encontrar el rumbo y recobrar la sonrisa, necesitas Guías para aprender y Guías a quien acudir ante el deseado acierto o ante la inefable falla, necesitas constantemente de personas simples o especializadas pero que se definen y entran completamente en el término de Guías porque te son necesarias para recibir la orientación, la ayuda o también la lección que debas asumir ante los constantes retos que la vida nos presenta, por tanto esto comprueba que necesitamos al Guía.

Para un niño o para ese Adulto Inteligente que mora en nosotros las 24 horas de un día el Guía es vital, importante, imprescindible, casi a nivel de la respiración, porque siempre necesitamos aprender, asesorarnos, ser escuchados y orientados, exponer nuestras razones así estén erradas solo por escuchar esas palabras de sabiduría que solo un Excelente Guía  puede brindarte en aras de ser aplicadas en tu potencial crecimiento. El Guía nunca será mezquino, siempre será buen dador de su persona y de su intelecto en favor de otros porque su vida se convierte en valiosísima en función del amor que brinda e inspira en los demás, es un ser de cercanías, de afectos y brazos extendidos para quienes le convoquen, y aun si no te acercases él está ahí siempre presto para ti. 

Por tanto, nunca es tarde para darse cuenta lo que implican esas cuatro letras que juntas se convierten en el término “Guía”. Es decir, al Guía que tienes, al que está contigo o al que trasciende en el recuerdo de sus palabras marcadas en tu vida, el buen Guía nace y nunca muere porque siempre deja un camino de semillas regadas a su paso, el buen Guía crece en cada retoño de hombre o mujer que formó, orientó y enseñó, el Guía siempre estará para nosotros, es por ello que quien desee ser un verdadero líder debe contar en su ruta de vida con la sencilla, especial y fundamental palabra de un Magnifico Guía.

Finalmente les recuerdo, es posible que exista un Guía sin un Líder, pero para un buen Líder siempre es vital contar con el Valor idóneo de un Buen Guía.

Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos, y un Respetuoso Abrazo Virtual. 

C.E.O / Carlos Omar Delgado Carpio
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