27 de Mayo de 2024 - Boletín Nro.472
El Silencio de Georgette...
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
Mucho se ha hablado del arte del silencio, de la sabiduría que muchas veces encierra el no decir nada y dedicarse simplemente a escuchar, y dejar como se dice ahora “que todo fluya” Hace unos días atrás, fui invitado por mi valorada amiga Georgette Abilahoud para ver y escuchar su participación en un live de Instagram patrocinado por la IAC (International Association of Coaching) donde el tema a tratar casualmente fue “El Silencio en el Coaching” donde muchos dirán a lo mejor por no comprenderlo, que más bien el Coaching es un espacio de compartir e interactuar con el coachee para brindarle las herramientas con las que podrá generar su cambio, su evolución y la anhelada transformación. Les confieso que el tema quedo vibrando en mi mente y solo quería contribuir con un aporte de mis ideas a la excelente exposición de mi prenombrada amiga. Podemos decir que en el mundo del coaching la habilidad de hacer preguntas poderosas y proporcionar retroalimentación es fundamental, hasta ahí estamos claros. Sin embargo, una de las habilidades más subestimadas y poderosas que un coach puede desarrollar es saber cuándo guardar silencio. El silencio estratégico en una sesión de coaching puede ser una herramienta transformadora que facilita la introspección, el descubrimiento personal y el crecimiento del coachee. Por ello trataremos en estas cortas líneas de explorar el por qué es crucial para un coach saber guardar silencio y cómo esta práctica puede enriquecer el proceso de coaching.
El silencio ofrece al coachee un espacio necesario para reflexionar sobre las preguntas planteadas y explorar sus pensamientos y emociones. Este tiempo de reflexión es vital para que el coachee pueda conectar con su interior y descubrir respuestas que, de otro modo, podrían quedar enterradas bajo la prisa del diálogo continuo. Cuando un coach guarda silencio, permite al coachee sumergirse en un proceso de autoexploración profunda, lo que puede llevar a insights significativos y revelaciones personales, es decir que se fomenta con ello la reflexión y el autoconocimiento. Asimismo, el coaching es más efectivo cuando el coachee toma responsabilidad de su propio proceso de desarrollo. Guardar silencio empodera al coachee a pensar y encontrar soluciones por sí mismo, en lugar de depender de las respuestas del coach; este sentido de responsabilidad fomenta un mayor compromiso con las acciones y decisiones que el coachee toma durante y después de las sesiones de coaching, estimulando con ello su carácter de responsabilidad. Ahora bien y en otra perspectiva, para el coach, el silencio es una manifestación de la escucha activa. En lugar de apresurarse a llenar los vacíos con palabras, el coach demuestra que está completamente presente y atento a lo que el coachee está expresando, tanto verbal como no verbalmente. Esta escucha profunda puede revelar matices importantes en la comunicación del coachee, permitiendo al coach hacer observaciones más precisas y ofrecer una retroalimentación más relevante profundizando y dándole un poder gigante a eso que denominamos la escucha activa.
Ahora se preguntaran ¿Cuándo debemos guardar silencio? Yo les sugiero los siguientes momentos: Después de realizar una pregunta poderosa. Cuando un coach plantea una pregunta poderosa, es esencial dar tiempo al coachee para procesarla. Otra sugerencia seria, durante momentos netamente emocionales. Las sesiones de coaching pueden evocar emociones fuertes. En estos momentos, el silencio puede proporcionar un espacio seguro para que el coachee sienta y procese sus emociones sin sentirse presionado a hablar inmediatamente. Y finalmente, cuando el coachee está reflexionando, por aquello de brindarle su espacio para razonar sobre algo que ha surgido durante la conversación. Interrumpir este proceso puede romper su línea de pensamiento y obstaculizar su autoexploración.
Visto lo anterior, entiende que el silencio en las sesiones de coaching fomenta la autonomía del coachee. Invita al coachee a analizar y cuestionar sus propias creencias y suposiciones elevando su pensamiento crítico, igualmente y como diría yo, un silencio bien administrado y utilizado para reflexionar proporcionaría en el coachee claridad y enfoque, lo que evitaría respuestas apresuradas conduciéndole más bien a decisiones más acertadas y estrategias más efectivas. Recuerda, el coach debe resistir la tentación de llenar el silencio con consejos o comentarios. En cambio, debe confiar en el proceso y en la capacidad del coachee para encontrar sus propias respuestas. Tenlo Presente.
@liderazgoentudia
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