26 de Mayo de 2025 - Boletín Nro.515
"Fidelidad Contigo, Coherencia con Todos"...
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
En toda organización, el trabajo en equipo y la alineación estratégica son pilares fundamentales para lograr resultados sostenibles. Sin embargo, existen momentos en que, bajo la apariencia de colaboración, se ocultan intereses personales, silenciosas resistencias o intenciones que no se alinean con el propósito común. Estas agendas ocultas se convierten en una amenaza latente que, si no se detecta a tiempo, puede llevar a fracturas internas, pérdida de confianza y el debilitamiento de la cultura organizacional.
Ahora bien, desde la visión del coaching organizacional, esto representa una llamada de atención. El coaching no solo busca desarrollar competencias, sino también abrir espacios de conciencia, conversación y verdad. Un líder-coach tiene la responsabilidad de crear entornos donde las intenciones se verbalicen, se alineen y se comprometan con el bien colectivo. Cuando esto no ocurre, es necesario identificar los desvíos con valentía y corregir el rumbo.
Sin embargo, en la gerencia, estas situaciones son señales de riesgo. Un gerente efectivo no puede tolerar zonas grises en su equipo. La transparencia, la rendición de cuentas y la claridad en los roles y metas son imprescindibles. La gestión basada en valores no da cabida a agendas paralelas, porque sabe que estas socavan la moral, alimentan la desconfianza y pueden hacer naufragar incluso el mejor de los planes. Ante todo lo descrito no podemos dejar de valorar la visión que nos entrega el plano del liderazgo auténtico, es crucial comprender que no basta con dirigir, hay que discernir.
El líder debe ser un observador agudo, un lector del clima emocional y un promotor de la verdad organizacional. Las decisiones contundentes no siempre son cómodas, pero sí necesarias. A veces, alejar del equipo a quien no rema en la misma dirección es un acto de fidelidad al propósito y a los demás colaboradores comprometidos no solo contigo, sino también, con la gestión que representas. El momento exige líderes valientes, con coraje para afrontar lo incómodo, con capacidad de leer más allá de las palabras y conectar con las verdaderas intenciones. No se trata de sospechar de todos, sino de tener los ojos bien abiertos y los principios bien firmes. La claridad es un acto de respeto a la organización y a quienes sí creen en ella.
Las organizaciones que florecen son aquellas que, aun en medio de la adversidad, se atreven a revisar su interior con honestidad. Detectar las agendas ocultas, confrontarlas con dignidad y redirigirlas con visión, es una inversión en salud institucional. Es también una muestra de madurez organizacional y de compromiso real con el propósito superior. Hoy más que nunca, la coherencia no es una opción: es el cimiento del liderazgo real. La acción comienza cuando dejamos de tolerar lo que no suma y nos atrevemos a defender con firmeza lo que construye.
Recordemos siempre, que no se puede avanzar con fuerza si hay lastres internos que frenan la marcha, es por eso que el verdadero liderazgo no teme limpiar el camino para que el barco avance firme y el equipo florezca con confianza y coherencia. Que no naufrague el barco por falta de decisión. Que no se apague el sueño por tolerar la sombra. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario