01 de Diciembre de 2025 - Boletín Nro.541
"La Espera Inteligente:
El Desafío más subestimado del Liderazgo"
"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"
Una de las experiencias más desesperantes para un equipo es esperar. Esperar decisiones, esperar cambios, esperar movimientos que fueron anunciados, prometidos o insinuados desde la alta dirección. La espera se vuelve angustia cuando no existe claridad; se vuelve desmotivación cuando no hay señales de avance; se convierte en ruido cuando el líder guarda silencio mientras el equipo aguarda resultados que nunca llegan. No es la espera en sí lo que desgasta, es la incertidumbre. Y esa incertidumbre tiene un impacto emocional, operativo y humano dentro de cualquier organización. Sin embargo, la espera no siempre es negativa. Cuando es guiada con sabiduría, comunicación y propósito, la espera puede convertirse en un período de fortalecimiento, preparación y alineación.
Desde la visión del Coaching: El coaching nos enseña que esperar no es un acto pasivo. La espera consciente es un espacio para revisar creencias, ajustar expectativas y reconectar con el propósito. Un líder-coach no pide al equipo “esperar por esperar”; más bien, construye una narrativa clara: qué viene, por qué es importante y qué se está haciendo mientras llega. La espera inteligente implica mantener al equipo en movimiento, aun cuando la decisión final dependa de otros niveles. Se trata de acompañar emocionalmente, de sostener, de escuchar, de transmitir calma sin caer en la inacción.
Desde la Gerencia: En términos gerenciales, la espera solo es útil cuando tiene un plan detrás. La gerencia efectiva transforma los tiempos muertos en tiempos productivos: ordena procesos, revisa indicadores, refuerza capacidades internas y optimiza lo existente. Esperar con inteligencia significa tener un mapa de contingencia, anticiparse a los escenarios y comunicar cada avance sin ocultar riesgos ni pretender certezas falsas. Cuando el equipo entiende la razón del compás de espera, el desgaste disminuye y la productividad se mantiene.
Desde el Liderazgo: Para el liderazgo, la espera es una prueba: una prueba de coherencia, de visión y de responsabilidad. Un líder que promete cambios y luego guarda silencio erosiona la confianza; pero un líder que promete cambios y comunica con honestidad cada retraso, cada ajuste y cada situación inesperada, fortalece el vínculo con su gente. El líder sabio no oculta la verdad, no evita hablar, no desaparece detrás de su cargo. El líder explica, acompaña, reconoce la ansiedad del equipo y genera seguridad incluso cuando el panorama está incompleto. La espera solo es beneficiosa cuando es participativa, comunicada y gestionada.
Entonces, ¿cuándo es práctico y beneficioso esperar?
Cuando el equipo entiende el propósito.
Cuando el líder explica el proceso.
Cuando hay acciones paralelas que mantienen el avance.
Cuando existe claridad, aunque no exista inmediatez.
Cuando la espera fortalece y no paraliza.
Cuando el silencio no sustituye a la comunicación.
Recuerda: La espera sin comunicación desgasta, la espera con liderazgo transforma.
En toda organización, el tiempo de espera puede ser un laboratorio silencioso de crecimiento o un cementerio de motivación. Todo depende del líder. Si guiamos la espera con transparencia, propósito y conexión humana, estaremos sembrando confianza; pero si eludimos la comunicación, estaremos sembrando duda. Liderar no es solo decidir: es acompañar. Es sostener al equipo en los tiempos de claridad y también en los tiempos de incertidumbre. Porque un buen líder anuncia el cambio, pero un líder extraordinario construye el camino mientras llega. Tenlo Presente.
Carlos Omar Delgado C.
@liderazgoentudia
Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.
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