domingo, 23 de agosto de 2026

 24 de Agosto de 2026 - Boletín Nro.576

"Cuando el Liderazgo deja de Hacer lo que Debe"


"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"

Hay problemas que llegan a las organizaciones desde afuera y otros que nacen silenciosamente desde adentro. Entre estos últimos existe uno particularmente peligroso: cuando quienes tienen la responsabilidad de dirigir dejan de hacer lo que deben hacer, cuando deben hacerlo, en el tiempo que corresponde y con el compromiso que la organización espera de ellos. No hablamos necesariamente de incapacidad.

A veces hablamos de indiferencia, comodidad, temor a decidir, falta de carácter, pérdida de motivación o, sencillamente, ausencia de compromiso. Y cuando esa conducta proviene de quienes ocupan posiciones de liderazgo, el impacto se multiplica porque sus decisiones o sus omisiones terminan afectando a todo el sistema. En Venezuela, las dificultades económicas constituyen una realidad que ningún gerente responsable puede desconocer. Existen restricciones, incertidumbre y desafíos que hacen más compleja la gestión. Pero las circunstancias externas no pueden convertirse en una explicación permanente para justificar la inacción. 

Desde la perspectiva del Coaching, la primera pregunta que debe hacerse un líder es incómoda pero necesaria: ¿sigo queriendo estar aquí y sigo creyendo en aquello que estoy llamado a construir? Porque cuando una persona deja de creer en su propósito, comienza a actuar desde la obligación y no desde el compromiso. Puede permanecer físicamente en su puesto, cumplir una jornada y participar en reuniones, pero su aporte real comienza a disminuir. El coaching invita a recuperar la conciencia y asumir responsabilidad. Si existe desmotivación, debe hablarse. Si existen diferencias con la organización, deben expresarse. Si existen propuestas para mejorar, deben plantearse. Y si definitivamente ya no existe voluntad para continuar aportando, también existe una salida digna: conversar, tomar una decisión y apartarse responsablemente.

Desde la mirada de la Gerencia, existe una premisa fundamental: una posición de responsabilidad no puede convertirse en un espacio de permanencia sin resultados. Todo cargo tiene objetivos, funciones, responsabilidades e indicadores que deben cumplirse. La pasividad gerencial también produce consecuencias. Una decisión que no se toma a tiempo puede convertirse en una pérdida. Un problema que no se atiende puede crecer. Una oportunidad que no se aprovecha puede desaparecer. Y una persona que no ejerce adecuadamente su responsabilidad puede terminar arrastrando consigo a todo un equipo. Por eso, la gerencia debe establecer mecanismos claros de seguimiento, evaluación y rendición de cuentas. No para perseguir personas, sino para proteger la organización y garantizar que cada posición sea ocupada por alguien dispuesto a asumir lo que ella exige.

Desde el Liderazgo, la reflexión adquiere una dimensión ética aún mayor. El cargo no es un privilegio absoluto; es una responsabilidad temporal. Quien acepta dirigir recibe confianza, recursos, autoridad y la posibilidad de influir sobre otras personas. Esa confianza debe ser honrada con acciones. Un verdadero líder puede equivocarse. Puede atravesar momentos de cansancio. Puede incluso cuestionar decisiones. Lo que no puede hacer indefinidamente es permanecer inmóvil mientras su inacción perjudica a quienes dependen de su gestión. Liderar implica actuar, Implica decidir, Implica responder, Implica tener la valentía de reconocer cuándo se está aportando y cuándo ya no se está en condiciones de hacerlo. Y aquí aparece una de las mayores expresiones de madurez profesional: si ya no estás de acuerdo con el camino, no destruyas el camino desde adentro. Porque renunciar puede ser una decisión profesional; permanecer para perjudicar mediante la indiferencia, la pasividad o el incumplimiento es una decisión que termina pagando toda la organización. 

Una organización puede sobrevivir a una mala decisión, a una crisis económica o incluso a un período difícil. Lo que resulta verdaderamente peligroso es acostumbrarse a la inacción de quienes tienen la responsabilidad de actuar.

“El liderazgo no se demuestra ocupando un cargo, sino honrando la responsabilidad que ese cargo representa. Si tienes la voluntad, actúa; si tienes una mejor idea, proponla; si tienes un problema, enfréntalo; y si ya no puedes entregar lo que la organización necesita, ten la grandeza de reconocerlo. Porque el verdadero profesional no permanece para ver caer aquello que tiene el deber de ayudar a construir.” Tenlo Presente.

Carlos Omar Delgado C.

@liderazgoentudia

Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.