domingo, 22 de febrero de 2026

23 de Febrero de 2026 - Boletín Nro.553

A tu Lado, pero No de tu Lado:

El Riesgo Silencioso que Amenaza a la Organización.

 

"Venezuela, es Urgente Reilusionarnos como País"


En toda organización, como en la vida misma, existen personas que están a tu lado… pero no necesariamente de tu lado. Esta realidad, aunque incómoda, es más común de lo que se admite en los espacios de alta dirección. Se trata de ese “fantasma organizacional” que aparentemente cumple, que ocupa un cargo, que participa en reuniones, pero cuya lealtad, compromiso o alineación con la visión institucional es incierta.

El problema no es solo la presencia de estas personas, sino la dificultad para detectarlas a tiempo. No siempre se manifiestan de manera frontal. A veces se expresan en pequeñas omisiones, en tareas que se ignoran, en decisiones que se retrasan intencionalmente, en actitudes pasivas ante iniciativas estratégicas o, peor aún, en conductas que erosionan la confianza y la ética institucional. Cuando esto ocurre, el daño no es únicamente operativo; es cultural y profundamente estructural.

Desde la perspectiva del Liderazgo, la primera responsabilidad es reconocer que el talento sin alineación es un riesgo. No basta con que alguien posea capacidades técnicas o experiencia comprobada. Si no comparte la visión, los valores y el propósito organizacional, tarde o temprano se convertirá en un factor de fricción. El líder debe desarrollar una sensibilidad estratégica para identificar señales tempranas: resistencia constante, críticas improductivas, falta de compromiso visible o agendas paralelas.
Desde la Gerencia, la solución no pasa por la paranoia, sino por la claridad. Las líneas de acción, los objetivos y las métricas deben estar tan bien definidas que cualquier desviación sea evidente. Los sistemas de seguimiento, evaluación de desempeño y retroalimentación continua permiten distinguir entre errores humanos y conductas intencionalmente desalineadas. La transparencia reduce el espacio para los “fantasmas”.
El Coaching Organizacional aporta una herramienta clave: la conversación directa y valiente. Muchas veces, detrás de la aparente deslealtad existe desmotivación, falta de reconocimiento o desconexión con el propósito. Un líder que conversa, escucha y confronta con respeto puede rescatar talentos antes de que se conviertan en amenazas. Pero también debe tener la firmeza de tomar decisiones cuando la alineación no es posible. La tolerancia excesiva ante conductas nocivas envía un mensaje peligroso al resto del equipo.

Para minimizar este fenómeno, el liderazgo debe actuar en tres niveles:

1. Cultural: reforzar valores y propósito de manera constante.
2. Estructural: establecer controles, indicadores y rendición de cuentas claros.
3. Humano: practicar conversaciones honestas y decisiones oportunas.

Porque cuando alguien está dentro pero no alineado, la organización paga el precio en eficiencia, clima laboral y reputación. El verdadero liderazgo no consiste en rodearse de personas que simplemente ocupen espacio, sino de individuos comprometidos con la visión común. Detectar y gestionar a quienes están “a tu lado, pero no de tu lado” es un acto de responsabilidad estratégica. Es por eso que establecemos que: “La lealtad no se presume, se demuestra; y el liderazgo auténtico tiene el coraje de proteger la visión, incluso cuando eso implique tomar decisiones difíciles.”

Cuando el líder actúa con claridad, valentía y coherencia, no solo minimiza riesgos, con ello fortalece el alma misma de la organización. Tenlo Presente.

Carlos Omar Delgado C.

@liderazgoentudia

Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.

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