domingo, 26 de julio de 2026

27 de Julio de 2026 - Boletín Nro.573

"El Ochocuatrismo":

 Cuando el Horario se cumple, pero el Propósito se Ausenta.


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Todas las organizaciones establecen un horario laboral. Generalmente comienza a las 8:00 de la mañana y culmina alrededor de las 4:30 de la tarde. Es un marco legal y administrativo que organiza la jornada de trabajo, define responsabilidades y facilita el funcionamiento de la empresa. Sin embargo, existe una realidad silenciosa que pocas veces aparece en los informes de gestión, pero que consume lentamente la productividad de muchas organizaciones. Es un fenómeno que podríamos denominar "el Ochocuatrismo": la cultura de quienes cumplen con el horario, pero no necesariamente con el propósito de su trabajo.

El "Ochocuatrismo" no se mide por la puntualidad para entrar o salir. Se manifiesta cuando el reloj avanza, pero las ideas permanecen detenidas; cuando las personas ocupan un puesto, pero no generan valor; cuando la rutina reemplaza la creatividad y el conformismo termina convirtiéndose en la norma. Lo más preocupante es que esta realidad no distingue jerarquías. Puede encontrarse en un colaborador recién incorporado, en un supervisor, en un gerente e incluso en un director. Es un estado mental donde se trabaja para cumplir la jornada y no para construir resultados.

Desde la visión del Coaching, este fenómeno revela una desconexión entre la persona y el sentido de su labor. Cuando alguien deja de encontrar significado en lo que hace, comienza a limitarse a cumplir instrucciones. Desaparece la iniciativa, disminuye la motivación y el aprendizaje deja de ser una prioridad. El coaching invita a realizar una pregunta poderosa: ¿Estoy ocupando un cargo o estoy aportando valor? La respuesta a esta pregunta puede marcar la diferencia entre un empleado que simplemente permanece en la organización y un profesional que contribuye activamente a transformarla.

Desde la perspectiva de la Gerencia, el "Ochocuatrismo" representa un enorme costo oculto. No siempre se refleja en los estados financieros, pero sí en los proyectos que nunca se concretan, en las oportunidades perdidas, en la lentitud para resolver problemas y en la ausencia de innovación. Las organizaciones no pueden conformarse con medir asistencia; deben medir contribución. No basta con verificar quién estuvo presente. Lo verdaderamente importante es conocer qué valor generó durante su jornada, qué mejoras propuso, qué problemas resolvió y cuánto ayudó al crecimiento colectivo.

Una buena gerencia crea indicadores de productividad, fomenta la participación, reconoce el mérito y convierte la mejora continua en parte de la cultura organizacional.

Desde la óptica del Liderazgo, revertir esta realidad exige mucho más que exigir resultados. Exige inspirar. Las personas no entregan su mejor versión únicamente porque reciben un salario. Lo hacen cuando sienten que forman parte de un propósito, cuando son escuchadas, cuando sus ideas son valoradas y cuando perciben que su esfuerzo tiene un impacto real. El liderazgo auténtico desafía la comodidad sin perder la cercanía. Invita a salir de la zona de confort, promueve la innovación, celebra la iniciativa y recuerda constantemente que cada colaborador tiene el poder de mejorar aquello que toca. Una organización comienza a transformarse cuando cada persona entiende que su jornada laboral no consiste en consumir ocho horas, sino en aprovecharlas para crear, resolver, aprender y servir. Porque el verdadero éxito empresarial no se construye acumulando tiempo de permanencia, sino multiplicando el valor que cada hora aporta a la organización.

El reloj siempre marcará las ocho de la mañana y las cuatro y treinta de la tarde. La verdadera diferencia no la hará el horario, sino la actitud con la que decidamos vivir cada minuto entre ambos.

"Las organizaciones extraordinarias no se distinguen por las horas que sus colaboradores permanecen en el trabajo, sino por el valor que son capaces de crear durante ese tiempo. Quien cambia la rutina por el propósito deja de contar las horas para comenzar a construir un legado." Tenlo Presente.

Carlos Omar Delgado C.

@liderazgoentudia

Dios les Bendiga, mis Mejores Deseos y un Respetuoso Abrazo Virtual.


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